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Cómo identificar ideas principales y secundarias de un texto

Como identificar ideas principales y secundarias de un texto
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  1. ¿Cuáles son las ideas primordiales y secundarias de un texto?
  2. ¿Cómo detectar las ideas primordiales y secundarias?
  3. Ejemplo de ideas primordiales y secundarias
  4. El subrayado de ideas primordiales y secundarias

¿Cuáles son las ideas primordiales y secundarias de un texto?

Todo texto tiene diferentes clases de ideas que, sin importar emprender un mismo tema, difieren en su jerarquía dentro del texto, oséa, en su nivel de centralidad o consideración en el momento de reflejar el criterio del creador. Es decir: todo texto tiene ideas indispensables e ideas complementarias.

De esta forma, puede hablarse de ideas primordiales, que son aquellas de más prominente rango y que tienen dentro la información medular, nuclear o clave, y resultan indispensables para el texto; y además de ideas secundarias, de menor rango y que se desprenden de las primordiales, ocupando un espacio complementario y más o menos optativo dentro del texto. Todas ellas se caracteriza de la siguiente manera:

Ideas primordiales:

  • Expresan la información clave del avance del tema, por lo cual conforman la columna vertebral del texto.
  • Suelen ser menos en cantidad que las secundarias, pero más centrales.
  • Son indispensables, no tienen la posibilidad de suprimirse sin llevar a cabo del texto algo que no dice nada.
  • Son autónomas, por lo cual tienen la posibilidad de leerse por separado. En todo caso, dependen de otras ideas primordiales para su contexto.
  • Pueden no ser explícitas, sino que tienen que deducirse de la lectura del texto.
  • Generalmente hay una o dos articulando cada párrafo.

Ideas secundarias:

  • Amplifican, modulan, ejemplifican o caracterizan la información provista por las ideas primordiales.
  • Suelen ser más abundantes que las primordiales, pero de forma simultanea optativas.
  • Se puede prescindir de ellas y todavía de esta forma llevarse un concepto general del texto.
  • Dependen de manera directa de las ideas primordiales, sin ellas no tienen la posibilidad de comprenderse.
  • Pueden ser tantas como se quiera.

texto descriptivo ejemplos

¿Cómo detectar las ideas primordiales y secundarias?

Detectar las ideas primordiales y secundarias puede ser más o menos complicado, en relación de la dificultad del texto. Por supuesto, siempre va a ser completamente importante la lectura atenta del mismo para admitir sus ideas. Una vez completada la lectura global, tendremos la posibilidad de releer cada párrafo acorde sea primordial, escuchando a lo siguiente:

  • Para saber las ideas primordiales. Lo primero que debemos suponer para encontrar las ideas primordiales es ¿de qué trata el texto? ya que responder a esa pregunta con nuestras expresiones, preparando un reducido resumen personal, nos va a mostrar qué información nos quedó de la lectura. Esto es considerable porque las ideas primordiales no en todos los casos están explicitadas en el texto, sino que se van formando a medida lo leemos. Inclusive tenemos la posibilidad de llevar a cabo un reducido esquema de las ideas que conforman el esqueleto conceptual del texto, aquellas que conforman la información central del mismo y que están en cada párrafo. ¿Cuáles serían esas ideas clave que resumen cada párrafo? ¿Cuáles, en su grupo, las que resumen después el texto terminado?
  • Para saber las ideas secundarias. Esto siempre es mucho más fácil, debido a que al diferenciar las primordiales, el descarte mismo nos sugiere que el resto van a ser siempre ideas secundarias. Todavía, tenemos la posibilidad de fijarnos en las ideas que cubren a todas esas ideas primordiales, y que se desprenden de ella. ¿Cuáles son las más importantes de esas ideas secundarias? ¿De qué ideas primordiales se desprenden, para incorporarse a nuestro esquema del ítem previo?

Ejemplo de ideas primordiales y secundarias

Ahora mostramos un caso de muestra de extracción de ideas primordiales y secundarias, desde un fragmento del ensayo “De la amistad” del escritor francés Michel de Montaigne (1533-1592):

«La relación entre padres e hijos se apoya en el respeto. Es la comunicación lo que alimenta la amistad, y esta no puede darse entre hijos y padres gracias a la disparidad que hay entre ellos, y además, porque chocaría con los deberes que la naturaleza impone: ni los padres tienen la posibilidad de contar a los hijos todos sus pensamientos íntimos, para no ofrecer lugar a una seguridad amenazante y dañina, ni los hijos podrían dirigir a los padres las observaciones y rectificaciones que conforman uno de los primeros deberes de la amistad.»

De este riguroso párrafo del ensayo, debemos obtener la o las ideas primordiales. Después de ojearlo completamente, tenemos la posibilidad de decir que la iniciativa primordial del fragmento es la siguiente:

“Es la comunicación lo que alimenta la amistad, y esta no puede darse entre hijos y padres gracias a la disparidad que hay entre ellos, y además, porque chocaría con los deberes que la naturaleza impone”

Si nos fijamos, de esta iniciativa matriz se desprenden otras secundarias que vienen inmediatamente, como son:

  • “ni los padres tienen la posibilidad de contar a los hijos todos sus pensamientos íntimos, para no ofrecer lugar a una seguridad amenazante y dañina”
  • “ni los hijos podrían dirigir a los padres las observaciones y rectificaciones que conforman uno de los primeros deberes de la amistad”.

Estas dos ideas complementan la primordial, la comentan más extensamente y nos dan un porqué de ella. Ninguna de estas ideas secundarias tiene sentido sin la iniciativa primordial que las composición y les provee de un marco de sentido, o sea, de una dirección y un contexto.

El subrayado de ideas primordiales y secundarias

El subrayado es una técnica muy usada para marcar en un texto las ideas primordiales y secundarias, que nos facilita volver a la lectura más adelante y entender dónde está localizada la información más importante.

El procedimiento usual de subrayado radica en marcar las ideas primordiales, así sea subrayándolas con un lápiz o resaltándolas con algún color, para distinguirlas del resto del texto. Además es viable enmarcar la oración en corchetes u otros signos de nuestra prioridad.

Una variante de la misma técnica es la que asigna un color a las ideas primordiales y otro distinto a las secundarias, con la condición de que no haya más colores en el texto, ya que la iniciativa es clasificar y ordenar las oraciones, y no transformar el texto en un carnaval. Esta alternativa puede ser ideal, más que nada, si nos encontramos aprendiendo a distinguir las ideas primordiales de las secundarias.

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